El numero tres tiene muchas distinciones, como por ejemplo una vez en una revista pseudo femenina leí que los hombres que estaban acostumbrados a mentirles a sus parejas solían invocar ese numero para disfrazar sus excusas: "Llegue a las tres de la mañana", "Estaba con tres amigos", entre tantas otras funestas frases; también se puede decir que Jebus estuvo tres días muerto antes de resucitar (bueno, eso es lo que dice la historia); tres eran los cerditos que se escondían en su casa de la furia del lobo; "tres tristes tigres trigaban trigo en un trigal" solía decir aquel milenario trabalenguas; tres son los dedos que los scout utilizan para hacer su característico gesto de "siempre listos" , en fin, podría seguir toda la noche haciendo relación entre la historia de la humanidad y el numero tres, pero, ¿por qué?, que tiene que ver esto con mi vida. Bueno, la respuesta es una sola y bastante simple: Es bastante difícil pensar que una persona puede llegar a conocer a otra en tres días: a mis mejores amigos me llevo conocerlos durante años, y aun ahora no los termino de conocer, entonces, quien cree tener el don divino de saber como es una persona en tan poco tiempo: "En tres días me basto saber como eras...", esto quiere decir que esta persona me hizo un psicoanálisis express y concluyo que NO era la persona idónea para su vida. Lo entendería si me hubiera dado el tiempo de hacer mis descargos pero no alcance ni siquiera a decir "pero". A partir de hoy el 3 para mi es un numero fatalistico, y eso que no creo demasiado en la numerologia ni en cosas por el estilo, solo que las circunstancia ha convertido ese redondito numero en mi mayor dolor de cabeza...
Corría el 2004, con la frustración a cuestas de no poder entrar a la universidad el año anterior, no por un tema académico, sino monetario, ya que no contaba con los recursos para poder matricularme en Ing. Comercial, en una universidad fuera de Santiago, dónde había quedado de las primeras en la lista. No tenía trabajo, y era bastante la desesperación por hacer algo; con 19 años, sentía que la vida pasaba demasiado rápido. Un día, una amiga me comentó que había conocido a un tipo que le comento que trabajaba en una parte donde estaban viendo becas para jóvenes con buenas notas. La idea me pareció interesante, hasta que me comenzó a explicar dónde estaba metido el lolo, eso sí, me advirtió que lo que iba a escuchar no me iba a gustar: F U N D A C I O N P I N O C H E T. Tal cual Mi amiga me dijo al final, vamos a ver qué onda allí, en una de esas te sirve; en esos momentos era el instante para decir que no, pero accedí, a regañadientes. Nos citaron a una reunión en...
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